El fundamento de todo verdadero arte es el símbolo, por eso la obra de Genaro es simbólica, unido a la violencia del color y al fuerte movimiento que existe en el trazo de las líneas.
La materia trabajada por sus manos es una verdad sutil que el elavora y reelabora con la potencia y la energía adecuada al temperamento del verdadero artista apasionado en su trabajo.
El diseño de las formas en sus cuadros y esculturas, es el perfecto espejo de un talento creador identificado con las pulsaciones de un instinto creador que no se conforma con pintar una imagen objetiva del cosmo, sino que el prodice un universo a tono con su fantasía para que la obra no sea una copia de la realidad, sino todo lo contrario, la invención de un cosmo reprodicción de un lenguaje autónomo, es decir que sus obras se realizan a imagen y semejanza de su espíritu interior.